En el año 2013, además de un generoso laudo para las arcas de la empresa, esta decidió prescindir de 153 trabajadores, buen gesto debió pensar quien a cambio no sabemos de que admitió cuanto se le dijo en un juicio para determinar la injusticia de lo sucedido.
De más esta decir que si no fuese para llorar, algunos nos habríamos reído mucho de lo que decía dirección, defensa de esta e incluso la nuestra propia, que si bien se lo llevo calentito, parecía desconocer o defender adecuadamente nuestros intereses.
De todo lo anterior se saco dos cosas buenas:
- La ciudad de Zaragoza apoyo y devolvió parte de los kilómetros robados a los ciudadanos, así como el el trabajo a lo despedidos, parte, por que 5 todavía siguen esperando.
- La plantilla se unió y defendió en todo momento la vuelta de todos, sin pensar en ningún momento en las consecuencias o cuantía económica perdida; lastima que para quienes nos defendía, parte de ellos, no todos, quizá otros intereses fueron mayores.
