La lección de los trabajadores de los autobuses de Alicante
Durante mucho tiempo se nos
ha repetido de forma machacona que "una huelga no sirve para
nada". Y muchos se lo han creído. Y lo repiten como loros: Nada
sirve. No sirve protestar, no sirve organizarse, no sirve pelear, no
sirve una huelga. Cuando te molestas en rascar en esos que repiten
machaconamente esa frase ves y compruebas que viven como almas en
pena: llorando por las esquinas su infinita cobardía para plantar
cara. También el caso de gente que, evidentemente, se beneficia de
la docilidad porque les interesa mientras ellos aumentan sus
beneficios.
En parte la frase es verdad, en parte. Una
huelga no sirve....cuando es una huelga cobarde. Cuando se hace y la
gente no se cree la huelga. Cuando los lamentos de siempre aparecen.
Cuando muchos no la apoyan porque miran por su jodido culo. Cuando la
misma huelga es difusa, cobarde y acomplejada. Esas huelgas, esas
"huelguitas", no sirven. Esas huelgas causan risa en los
que verdaderamente cortan el bacalao. Porque mientras esos
huelguistas acuden dudando; ellos, los poderosos, que no tienen el
menor escrúpulo al defender sus intereses, se oponen a ella sin
titubear. El resultado está cantado. Es como si en un ring se
pelearan dos púgiles: uno cobarde, tembloroso, dubitativo, pese a
que mida 1,80... y otro bajito, pero enérgico, que sale a comerse al
otro. El resultado estaría cantado. El bajito derrota al primero por
un tremendo KO.
Pero cuando las luchas, las huelgas son
valientes, son decididas, se lucha y se pelea sin ponerse a temblar;
cuando esa huelga es una huelga valiente y no tienen sus promotores
complejos ni hipotecas. Cuando todos van a una y van a muerte. Cuando
se ganan la solidaridad exterior al mismo tiempo que se tiene una
fuerte voluntad de resistencia y una unidad interna sin
fisuras... Entonces
la huelga sirve. No solo sirve, sino que consigue aquellas
reivindicaciones que plantea. A
los poderosos no les queda otra que demostrar que no son tan
poderosos y quesu
poder es aplastado por la voluntad de hierro y por la resistencia de
los trabajadores. Pasó
cientos de veces en el pasado. Y ese ha sido el ejemplo maravilloso
que los trabajadores de las empresas de transporte urbano de Alicante
nos han mostrado y nos han enseñado delante de nuestras narices. Y
del que debemos aprender muchos, sin duda.
Tras idas,
mareos, enredos políticos y mentiras, la Consellería de Transportes
valenciana, los Ayuntamientos de Alicante y comarca y la Empresa la
Alcoyana se pasan la pelota unos a otros y estalla el conflicto.
Llevaba dos meses avisándose, pero estalla finalmente. No hay dinero
para mantener los autobuses interurbanos de Alicante. Ese no hay
dinero se iba a transformar en un calvario para los trabajadores y
usuarios: Despido de más del 52% de los trabajadores de la Alcoyana,
supresión de líneas de bus y recortes drásticos en lineas como la
23 (Alicante-Sant Joan-Mutxamel), que es la segunda línea en numero
de pasajeros, además de otras muchas. Por si esto fuera poco,
supresión del sistema de pago de bonobús, lo que conllevaba subidas
de precio totalmente desorbitadas: del 120% para personas que
realizasen un trayecto hasta el 300% para aquellos que, como el que
escribe, realizasemos transbordos. ¡Terrorismo social contra los que
cogemos el bus! ¡Un auténtica bofetada contra todos nosotros! No
solo con los trabajadores que iban a ser despedidos. También con los
usuarios, algunos de los cuales nos quedábamos practicamente
incomunicados para llegar a nuestro destino o, como en el caso de
Villafranqueza, línea 25, totalmente aislados.
Tras una
manifestación el pasado sábado bastante numerosa de usuarios y
trabajadores -pero donde, a mi modo de ver, faltaron miles y miles de
usuarios que esperaban que su problema se solucionase por arte de
magia-, los trabajadores deciden, ante el mantenimiento de los
recortes y despidos mediante ERE, iniciar una huelga indefinida desde
el martes 17 hasta final de año, con una sola pausa durante el
sábado y domingo 21 y 22. Una huelga que, no solo, de triunfar,
beneficiaría a los trabajadores, sino, principalmente, a todos los
usuarios.
A pesar de que la huelga dió lugar a los
típicos gemidos de siempre "de los anti-huelgas" en las
paradas, esta vez muy minoritarios, salvo el primer día, la pura
verdad es que la huelga fue una huelga decidida y con coraje y
arrojo. La secundaron el 100% de los trabajadores de Masatusa y
Alcoyana. No el 60, ni el 40, ni el 33....¡El 100%!. Ahí no
hubieron lamentos que algunos tenemos que escuchar en determinados
sectores de "es que no me lo puedo permitir", "es que
me descuentan", "no sirve para nada"... No. Los
trabajadores, unidos y cohesionados, lograron una unidad y una fuerza
a prueba de bombas. Con ello consiguieron el primer pilar del
resultado de su lucha.
Pero el segundo pilar,
posiblemente determinante, fue la concienciación de un sector
importante de los usuarios. Todos nos jodimos con la huelga. Todos
madrugamos con la huelga. Todos acabamos yendo en los buses como
sardinas en lata o esperando más de una hora que llegara nuestro
bus. Pero lo comprendíamos de forma mayoritaria. Sabíamos que, de
ganar ellos, ganaríamos también nosotros. Unánime no fue,
evidentemente. Hasta salió el típico bocazas o bocachancla diciendo
que "qué reivindicaban", siendo rápidamente replicado y
acallado. Y es que hay sentimientos que son humanamente
comprensibles: cuando eres una suela en tu empresa y en tu vida,
cuando te pasas la vida tragando y tragando, tiene que joder mucho,
pero mucho, ver que hay gente capaz de no dejarse pisar. Tiene que
ser muy duro y la envidia tiene que ser tan grande que es hasta
razonable que algunos chillen en la calle o en los bares lo que no
son capaces de pelear en otros sitios. Es su naturaleza y en su
pecado llevan la penitencia.
A pesar de estas anécdotas
es un hecho que la opinión pública estaba, una vez informada, a
favor de la reinvindicación de los trabajadores. Ya anteriormente a
la huelga se había informado y quiénes nos molestamos en
informarnos, sabíamos cuál debía ser nuestra trinchera en esta
lucha: con los trabajadores. Siempre con los trabajadores. Porque no
solo estaba en juego evitar un ERE. Estaba en juego nuestro servicio,
que pagamos, de transporte público y de calidad. Estaba en juego no
ser masacrados por una subida de precios que se puede calificar de
ROBO. Esta en juego lo mismo que está en juego cuando recortan en
Educación y Sanidad, cuando desahucian a la gente de sus casas.
Nuestra dignidad y nuestros derechos.
Por si esto fuera
poco, los trabajadores en huelga, convencidos de la contundencia de
sus argumentos, se fueron a las paradas a informar en plena huelga.
Desde luego, más valentía y coraje es imposible: esa valentía y
coraje que habían demostrado desde el prime minuto de la huelga. No
sólo los usuarios concienciados nos convertíamos en su voz en las
paradas por solidaridad y comprensión, allá donde algún "listo"
protestaba por la huelga, sino que ellos mismos fueron a neutralizar
a los posibles voceros que campan en algunos lares y explicar, con
pelos y señales, con datos y con verdades, las razones de esa
huelga.
Dos largos días de huelga, con asistencia de
los trabajadores al Ayuntamiento de Alicante, con un escrache a
Fabra, rodeado de sus perros fieles y guardianes, e incluso
aguantando empujones y conatos de carga policial por estar
defendiendo su pan, su puesto de trabajo. Pero, sobre todo, con
valentía, unidad, decisión y solidaridad, pese a que muchos aún se
sorprendan, el resultado no podía ser otro que el que llegó en la
noche de ayer: una
victoria aplastante y rotunda.
Muchos
aún estarán frotándose los ojos sin entender nada. Las preguntas
de muchos en el día de hoy serán tales como: ¿Cómo
es posible? ¿Que eran, miles de trabajadores? ¿En que cosas
tuvieron que ceder?¿Dónde está el truco?
El
truco está en la UNIDAD,
la VALENTÍA y la SOLIDARIDAD. No
eran miles de trabajadores. Eran
350.
¿Sus cesiones? NINGUNA.
¿Sus objetivos? Cumplidos y,
además de su principal objetivo, la
retirada del ERE y CERO DESPIDOS,
consiguen, de paso, el mantenimiento
de líneas y del sistema de pago del bonobús.
Algo de lo que se benefician todos los usuarios del transporte
público de Alicante.
Una victoria aplastante que es,
además, un ejemplo para miles y miles de nosotros. Los que antes no
tenían dinero, se han apresurado a ponerlo. Los que dijeron que los
recortes eran necesarios e innegociables, han acabado, casi
suplicantes, aceptando
TODAS las condiciones de los trabajadores.
Los que son vistos por muchos comointocables y
legitiman con sus urnas todas y cada una de las políticas que hunden
en la miseria, la desesperación y la desesperanza a miles y miles de
personas, resultaron
derrotados por 350 trabajadores.
No
hay ningun secreto: Han permanecido unidos. Han tenido claro en todo
momento que su lucha era justa y lo han demostrado. No han dudado ni
un solo minuto ni se han echado atrás. No han sido ninguneados por
sus representantes, sino que estos los han defendido a "cara de
perro", que es como tiene que ser. No han tenido dudas. Y además
han sabido ganarse y hacer entender a la opinión pública, con unos
medios escasos y con todo en su contra, que su causa era justa y que
merecía ser apoyada. Y muchos usuarios no hemos dudado en
solidarizarnos con su lucha y hacer de su lucha su lucha. El
resultado no podía ser otro que esa ilusionadora victoria. Imaginen,
un ERE antes de Navidad. Y ERE tumbado. No hace falta dar más
detalles.
Nos
han dado una lección magistral, una lección que muchos, con
estudios, clase y títulos no son capaces de dar. Sencillos,
campechanos, sin creerse de "clase media" ni historias por
el estilo, sin dudas ni hipotecas, sin complejos. Puede que escriban
con alguna errata, puede que no sepan vete a saber, pero saben muy
bien como se consigue ganar, como se puede ganar y ellos
han ganado.
Han ganado para ellos, pero su
victoria, humilde pero generosa, la comparten con esos usuarios a
los que cada día ven y dan servicio en el trabajo. Han demostrado la
fórmula, para nada secreta, para no ser aplastado ni derrotado en
los tiempos que corren:CORAJE,
UNIDAD, SOLIDARIDAD, CONCIENCIA DE CLASE OBRERA, VALENTÍA Y
DETERMINACIÓN.
Por
eso esta lección merece ser contada. Merece ser memorizada y casi,
si me apuran, aprendida al milímetro. Para cuando salgan las
cacatúas derrotistas, los de "hay que arrimar el hombro",
los de "una huelga no sirve para nada" y darles en los
morros con esta lección magistral de los trabajadores del autobús
de Alicante, que cómo los barrenderos de Madrid, nos muestran que
las cosas son bien sencillas y que....