viernes, noviembre 1

El abogado de la empresa no sabe de cuentas, pero sí de cuentos

El abogado de la empresa no sabe de cuentas, pero sí de cuentos





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Quizá no os hayáis dado cuenta, pero en TUZSA-AUZSA trabajábamos sopocientos mil empleados, echándolo corto, y por eso sobrábamos 153 compañeros. Lo ha dicho en el Tribunal Superior de Justicia de Aragón una eminencia matemática internacional de tanto renombre como es el abogado que defiende a la empresa en este empandullo de despidos injustificables en el que se han metido ellos solitos: Don Arturo Acebal. Antes respondía cuando sólo le llamaban Arturo, pero esos eran otros tiempos, días de menos corbatas y cenas de cinco tenedores; cuando era, posiblemente, el mejor abogado que alguien injustamente despedido podía encontrar (y por poco dinero).

En este juicio le tocaba otro papel. A falta de argumentos sólidos en los que sustentar cualquier defensa viable, el abogado de la empresa optó por aburrir a los presentes en la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Aragón; sólo le faltó regalar almohadas para ganarse el favor del respetable medio adormilado por tanta cháchara sin sustancia. Y le sobró medio silogismo, que él sabrá si venía a cuento porque el resto preferimos palabras menos eruditas y más próximas a la verdad.


Miente, que algo queda

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Y es que mintió hasta el infinito y más allá, incluso en lo más básico: los datos. Los retorció de tal forma que llegó a asegurar, sin que se le cayese la cara de vergüenza, que nada de excesos de horas extras (cuando todos sabemos que hay años, como el pasado, de 33.000 y otros de más de 100.000), que “tocaban” a 26,3 horas por trabajador y año; y punto pelota. ¡A nosotros nos lo va a contar el picapleitos! Porque él, en cuestión de volantes, sabrá mucho de las puñetas blancas que adornan las mangas de algunas togas, pero ésas no sirven para conducir un “gusano” por el camino debido. ¡Hasta llegó a afirmar que “subrogar” la plantilla no es lo mismo que mantener todos los contratos!

Y el gerentísimo de la empresa, el ahora cuate Manuel Ramo, no le fue a la zaga. Ahí estuvo, todo cuajo, declarando que la propuesta del Ayuntamiento no podía ser tomada en consideración por la empresa ¡porque no había constancia por escrito! En fin…


La concejala, en su sitio por fin. Los compañeros despedidos, en su sitio como siempre


Por una vez, y esperemos que para siempre de aquí en adelante, la concejala Carmen Dueso estuvo sembrada: “Es un compromiso del Gobierno de Zaragoza y no lo tienen el escrito porque no lo han pedido”. Estuvo elegante con lo de la subrogación de los trabajadores y recordó que los términos escogidos para la redacción del pliego de condiciones eran los recomendados por los Servicios Jurídicos municipales (se ve que esos abogados fueron a una facultad de Derecho distinta a la de D. Arturo). Y razonó que la reordenación de líneas, cierto es que supone menos kilómetros a recorrer pero no necesariamente conlleva despidos. Ésa ha sido una decisión exclusivamente de la empresa.

Lo malo es que esa decisión ha supuesto colocar en la cuerda floja a 153 compañeros que en modo alguno lo merecían. Lo justo es agradecerles su lucha y su paciencia mientras esperan que la justicia se escriba con J mayúscula y llegue el momento de su reincorporación al trabajo.


¿Quién se presentaría voluntario para perder 100 millones de euros?


Pero, para rizar el rizo, la empresa contó con la inestimable ayuda de la perito Camino de Villarreal (que es quien debería haber hecho honor a su nombre y apellido y darse un garbeo hasta levante). No dudó en darle la razón a quien le había pagado el informe (la empresa, cómo no) y en augurar pérdidas de 43 millones de euros en el primer año de explotación y de hasta 100 en los 10 años de duración de la contrata.

Puestos a ser ingenuos, ¿alguien nos puede explicar por qué demonios no encargaron antes ese estudio? De haberlo hecho, ante la magnitud de las pérdidas, ningún empresario en su sano juicio hubiese presentado una oferta para esta contrata. Esta música no suena bien. Alguien debería explicarle a los mandamases de TUZSA-AUZSA que los violines no se tocan con un serrucho.



SECCION SINDICAL


Fuente: Csif-Tuzsa

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