Los conductores de autobús, especialmente urbanos, no están exentos de sufrir agresiones por parte de la población en general; el actual estrés de las ciudades, nuestros problemas personales... suelen ser un caldo de cultivo que puede terminar en una agresión física o cuando menos verbal. Las primeras suelen ser menores, las medidas de contención del BUS lo impiden normalmente, no así las verbales que sicológicamente pueden mermar la seguridad del conductor y provocar accidentes.
Estos Pilares pasados, son normalmente los días de fiesta, con multitudes una mayor posibilidad de agravar la indefensión del conductor, conductoras en muchos casos que son vejadas por su condición de genero, en definitiva por ser mujeres y trabajadoras.
SOMOS sindicalistas hemos querido dar un toque de atención a la dirección de AUZSA para recordarle que son precisos protocolos precisos que eviten cualquier tipo de agresión, y menos por la condición de sexo de cada uno.