"Si los hombres menstruaran, el periodo no sería algo vergonzoso", aseguran. La organización subraya que la regla sería un asunto del que se podría hablar abiertamente, sin estigmas y que el acceso a productos higiénicos y sanitarios sería un derecho más. "Estos productos estarían disponibles en la sanidad pública e incluidos en los paquetes de ayuda internacional junto a la comida, el agua y las medicinas:
Porque ningún hombre debería sufrir la indignidad que supone no disponer de una higiene menstrual adecuada", dice. La publicidad de tampones, auguran, sería también muy diferente.