¡Pero en que país vivimos!
Sigo sin entender la sinrazón de nuestros gobernantes, resulta que en Fuenlabrada unos honrados trabajadores de Coca-Cola con una sentencia de la Audiencia Nacional en la mano en la que se ordena a la empresa que readmita a los trabajadores despedidos por un ERE fraudulento, bueno pues resulta que nuestro ministro del interior el señor Jorge Fernández Díaz, hijo de militar franquista y miembro supernumerario de Opus Dei, pone a la policía al servicio de los condenados por la justicia en lugar de ponerlos al lado de los que el tribunal da la razón.
Es patético ver a unos trabajadores honrados que acuden a su puesto de trabajo y que se encuentren frente a ellos un cuerpo de seguridad que se lo impida a palos cuando esos trabajadores solamente pretenden que se cumpla una sentencia de la Audiencia Nacional y a la vez cumplir con su obligación de acudir a su puesto de trabajo.
Señor Fernández Díaz su obligación es hacer que se cumplan las sentencias de los Tribunales de Justicia y poner a disposición los medios necesarios para así sea, la presencia policial en este caso sobraba, o en todo caso lo que debió ordenar a esos agentes es que velasen por la seguridad de esos trabajadores y le abriesen las puestas de la fabrica para que pudieran desempeñar su labor como trabajadores. Hace usted lo contrario ¿Por qué? ¿Qué interés oculta su proceder? ¿Está usted por encima de la Ley?
Cada día vemos como desde el Gobierno del PP se toman medidas que vulneran claramente nuestros derechos como ciudadanos aún, como en este caso, pasando por encima de las sentencias judiciales. A esto lo llaman Democracia, Estado de Derecho, claro está que las palabras en boca de estos “señores” nos suenan a burla, a desprecio para con los ciudadanos honrados y los hechos lo demuestran.
Esto cada día se parece más a un Estado de la dictadura, cada día más represiones, cada día nuevos ricos a los que proteger y menos obreros a los que apalear incluso dejando de lado las decisiones judiciales.
Señor Fernández Díaz, háganos un favor a todos y demuestre que estoy en un error, vaya mañana a ponerse al lado de la justicia, al lado de esos trabajadores que sólo quieren trabajar, póngase junto a ellos y desde su propio teléfono ordene de nuevo una carga policial de ese modo podrá sentir lo que siente un trabajador que aún ganándose su derecho al trabajo usted se lo impide y lo apalea.
Si no lo hace así emigre señor Fernández Díaz, vaya a trabajar a las minas de coltan al Congo que es lo que seguro hará mejor.
Paco Torrico, un ciudadano indignado.