La DGT abandona un coche en un taller para no pagar la reparación
Por 40 € de factura, que nadie parece querer abonar, es por lo que tenían en el taller un coche de la DGT. El automóvil es un Fiat Ulysse, uno de los que suele ceder la DGT a los diferentes ayuntamientos para que realicen controles de alcoholemia las policías locales. El vehículo fue llevado al taller por los municipales porque había sido llamado a revisión (en una de tantas llamadas tan populares en las marcas) por un problema en el mando de luces, pero, además de la revisión, se tuvo que reiniciar el coche, por lo que el coste de la tarjeta con el código era ese: 40 €.
El taller, cansado de tenerlo
tres meses allí parado, decidió dar a conocer el asunto públicamente. Tras ello fue la Guardia Civil a retirarlo. Según el taller, la DGT “se lavó las manos”, y, es más,
aún no han pagado el importe de la factura, diciendo que quien debe pagar esos 40 € es el ayuntamiento a quien había sido cedido, y no ellos.

Si esto fuera poco, el taller alega que la Guardia Civil “se lo llevó por la fuerza, sin ninguna orden judicial ni abonar la factura”, algo que va contra la ley. “Enviaron a dos ‘armarios roperos’, no nos íbamos a enfrentar a ellos”, dicen, y que, aunque en el taller les dijeron que había que abonar la factura, ellos se pusieron serios y dijeron que tenían que llevarse el coche y punto.
El taller podría haber dado de baja el vehículo (según la última normativa, si permanece parado más de dos meses tienen derecho a dar de baja el coche y a despiezarlo y vender sus piezas), cosa que, obrando de buena fe, no hizo, y es más, la factura por tenerlo guardado durante estos tres meses ascendería a unos 1.620 euros, que, lógicamente, la DGT tampoco ha pagado.
La reparación, que no tenía coste, requería una tarjeta con el código de las llaves. El taller se puso en contacto con el Ayuntamiento de Alfafar para saber dónde estaba esa tarjeta, ante lo cual les dijeron que no tenían ni idea. Después de esperar 20 días sin que apareciera la tarjeta, decidieron solicitar una a la marca, previo aviso al ayuntamiento para pedirles permiso.
Después de realizado el trabajo y efectuar la revisión pertinente, se encontraron con la sorpresa de que nadie quería hacerse responsable del coche.