domingo, diciembre 22

Vivir en un cajero

Cada cajero una vivienda









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El artículo que os presento esta semana es, con total seguridad, uno de los más duros que voy a escribir. Ya me gustaría no tener que hablar de la mendicidad.
Antes de esta maldita crisis, o más bien maldita estafa económica, que azota cada rincón de este país, se daban situaciones de mendicidad más o menos esporádicas y no por ello menos graves.
La mendicidad es la constatación de la ausencia de amparo por parte de las instituciones públicas a sus ciudadanos y ciudadanas. Es, por tanto, la máxima expresión de dejadez por parte de los responsables políticos de cada institución que debe atajar este problema.
La estafa económica que estamos viviendo está forzando a las clases medias a reducir su bienestar para, por el contrario, aumentar la riqueza de los más poderosos. Los ricos, hoy, son más ricos.
Cuando decidí, hace varios años, participar en esta tarea llamada política fue por una sola convicción, una sola; la mejora de la situación política de los más desfavorecidos. No entiendo otra política, no entiendo otra forma de hacer política y, créanme cuando les digo que nunca practicaría otra política que no fuera la que mejora la situación de los que menos tienen.

El político tiene en sus manos cambiar la realidad del entorno que le ha tocado gestionar, los ciudadanos le dan esa posibilidad y, con las herramientas que posee, debe practicar esa política. Si la política no es para eso, no es política. No sirve, entonces, la política.
Por suerte hay políticas y políticas y, también, políticos y políticos. Los malos políticos y su mala política deben dejar de gobernar las instituciones porque, jamás, pensarán en los que más necesitan de la política, de las respuestas de la política.
La ciudad de Alicante, situada en una de las provincias con más desempleo, vive día tras día un incremento de su población abocada a la mendicidad, al más absoluto olvido del Ayuntamiento de Alicante, de la Diputación de Alicante, de la Generalitat Valenciana y del Gobierno Central.
Pasear por Alicante se ha convertido en un paseo triste y lamentable al ver como cada cajero es ocupado por una persona o, incluso, por una familia. Los cajeros se han convertido en la vivienda improvisada de los que menos tienen y, querido lector, no lo soporto. Esta situación es insostenible.
Los ciudadanos tenemos herramientas para dar soluciones a estos problemas; Una puede ser la Caridad, ni la practico ni la practicaré. Otra puede ser la de elegir bien a nuestros representantes.
La Caridad es una de las herramientas que está usando la derecha para desmontar el Estado del Bienestar, la caridad choca de frente con el estado del bienestar. Una sociedad que mantiene a los más necesitados con la caridad de los más pudientes es una sociedad absolutamente fracasada o condenada al fracaso más absoluto.
Exijo, desde aquí, que las instituciones cumplan su papel y que dejen de utilizar la caridad de los más acaudalados para dar respuesta a las necesidades más básicas de la ciudadanía.
El Ayuntamiento de Alicante debería, ya, estar dando respuesta a las ciudadanos y ciudadanas que se ven en un cajero cada noche, que se ven buscando comida en los contenedores, que se ven en la más absoluta soledad.
En el Artículo 13 de la Constitución de 1812 se decía que “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”. Este artículo, que debería hoy tener más vigencia que nunca, deberíamos exigirlo a todos los responsables políticos de este país. Deberíamos exigirles a los concejales de gobierno del Ayuntamiento de Alicante que cumplan con la defensa del bienestar de los alicantinos y alicantinas, que cumplan con el mandato para el que fueron elegidos.
Los Ayuntamientos son la institución más cercana a la ciudadanía y es, ésta, la que debe dar respuesta a muchas de las necesidades de sus vecinos. Los ayuntamientos deben responder y el gobierno central debe dejarles responder. Una reforma local que limite la acción de los ayuntamientos dejará poco margen para soluciones. Si, a día de hoy, ayuntamientos como el de Alicante no lo dan todo para acabar con esta situación… ¿Qué sucederá cuando se limite la acción de los Ayuntamientos? ¿Vendrá Rajoy a mi ciudad, Alicante, para dar soluciones a los que menos tienen? No lo creo. Y menos lo creo después de que su partido, el PP,  no acepte las propuestas para evitar que, en épocas de frío, se le pueda cortar la luz, el gas o  el agua a quien menos tiene – a propuesta de Izquierda Plural en el congreso y aprobado en la Conferencia Política del PSOE de hace poco tiempo.
Cada gobierno tiene sus matices, sus diferencias, por eso existe la derecha y la izquierda. Cada gobierno ve las cosas desde un prisma distinto y, por desgracia, la derecha está viendo la política como un lugar donde aprovechar la ocasión para perpetuarse en el poder, para poder hacer negocios y para labrarse un futuro de contactos que nada tiene que ver con el significado de política.
Vuelvo a repetir, para mí, la política, sólo tiene un significado; el servicio al ciudadano y, por tanto, el ciudadano que más problemas tiene debe ser el ciudadano en el que más energía deposite el representante político. Mi visión política es así.
Un saludo, nos vemos la semana que viene.

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