¿En bicicleta a menos de 10 kms/h?
¿En bicicleta a menos de 10 kms/h?
La
cosa se ha puesto fea en lo que a circulación discrecional en
bicicleta se refiere. Los ciclistas y sobre todo los
ciclistoides han campado tanto a sus anchas y con tan poco tacto que
al final han acabado con una de las virtudes principales de la
bicicleta: su capacidad de aprovechar los atajos y relativizar las
normas pensadas sólo para automóviles o para peatones. Y las
consecuencias se empiezan a ver ahora: prohibiciones, nuevas
ordenanzas, reglamentos y otras gaitas, que van a comenzar una
campaña de persecución a los ciclistas, ya catalogados como
transgresores de la ley de manera generalizada.
La penúltima
fue la que propuso circular a menos de 10 kms/hora en zonas
peatonales y parques. No me digáis dónde apareció tamaña
ocurrencia, pero ya se ha visto en más de un sitio. ¿Alguien
ha probado en serio a circular por debajo de esa velocidad en bici en
algo que no sea una buena rampa? Pues, para el que no lo
haya hecho, que sepa que es poco más que mantener el equilibrio. A 5
kms/hora es ya una prueba de habilidad.
Pero
¿por qué se ponen estas limitaciones absurdas?

Pues
simplemente porque no hay coraje suficiente para prohibir
expresamente la circulación de bicicletas por esos lugares. Calles
peatonales, parques frecuentados, carriles bici nefastos y otros
escenarios.
Proponer
medidas como estas no sirve para nada, porque nadie las cumple y
nadie las vigila.
Basta sólo con imaginar el intento de medir las velocidades en una
zona con alta densidad peatonal de un cicleatón que va haciendo
zigzag entre peatones y discriminar si va a 8 o a 12 kms/hora.
Demencial.
Ante
semejante ridiculez, es preferible tirar por el camino de en medio y
elegir entreconsentir
o castigar a los ciclistas que
intenten circular en estas condiciones absolutamente poco
recomendables.
El miedo del coche, por supuesto
Así pues, basta ya de majaderías de este estilo y, o bien dejamos circular y castigamos sólo las actitudes incívicas o temerarias, o bien prohibimos la circulación, o bien duplicamos el viario y dedicamos una senda a los caminantes y otra a los ciclos, que sería lo deseable en todos los parques ciclables de las ciudades.
Todo lo demás será ralentizar al lento para acelerar al rápido y hacer que la bicicleta sea cada vez más incómoda y menos conveniente.
Todo lo demás será ralentizar al lento para acelerar al rápido y hacer que la bicicleta sea cada vez más incómoda y menos conveniente.
