Funcionarios: "No podemos pagar todos los platos rotos"
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Ya tenemos la nómina colgada en la intranet.
Qué rabia tan intensa siento. ¿Por qué, si tengo trabajo y un sueldo? Porque es decepcionante, injusto, inmoral y alegal que en un Estado democrático de derecho se pueda, en nombre de la crisis, reducir las nóminas de quien menos cobra, impunemente y sin miramientos. A quien cobra 1.000 euros le quitan 100 cada mes; a quien cobra 1.200, 175; y a quien cobra 1.500, 200. Estos son los sueldos de los trabajadores públicos de diversos ámbitos. El mío, el de Justicia. Parece una ironía, pero es la cruda realidad.
Tras escuchar a sindicatos y compañeros, entiendo que el Estado ha transferido a la Generalitat la partida con el dinero de nuestras pagas extras, y la Generalitat se ha quedado este dinero. Así pues, en la nómina que nos paga la Generalitat se indica la totalidad del sueldo y los complementos, y en la anotación final, que llama deducción, nos descuentan una cantidad, según la categoría laboral, calculada para que a finales de año la suma sea el equivalente a una paga extra. No solo nos recortan el sueldo cada mes, aparte del 5 % que ya nos recortaron, aparte de las pagas que ya no nos han pagado; además, nos quitan días de permiso y nos aumentan las horas efectivas.
Tras escuchar a sindicatos y compañeros, entiendo que el Estado ha transferido a la Generalitat la partida con el dinero de nuestras pagas extras, y la Generalitat se ha quedado este dinero. Así pues, en la nómina que nos paga la Generalitat se indica la totalidad del sueldo y los complementos, y en la anotación final, que llama deducción, nos descuentan una cantidad, según la categoría laboral, calculada para que a finales de año la suma sea el equivalente a una paga extra. No solo nos recortan el sueldo cada mes, aparte del 5 % que ya nos recortaron, aparte de las pagas que ya no nos han pagado; además, nos quitan días de permiso y nos aumentan las horas efectivas.
La función pública implica vocación de servicio, pero para poder servir bien primero hay que estar bien. La solidaridad es una virtud loable y la mayoría de los funcionarios estamos de acuerdo en que se aplique y entendemos la situación difícil, pero nosotros no podemos ser los que paguemos todos los platos rotos.
Fuente: elperiodico
Fuente: elperiodico
